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¿Cuándo visitar por primera vez al ginecólogo?

¿Cuándo visitar por primera vez al ginecólogo?

¿Cuándo visitar por primera vez al ginecólogo?

¿Cuándo visitar por primera vez al ginecólogo?

Este es un tema que inquieta a las mamás de niñas que están entrando a la adolescencia y en el
que los médicos pocas veces hacemos hincapié.
Para nosotros la salud no es sólo un estado, sino también un modo, una preparación, el acceso a
información que mejorará nuestra calidad de vida.
Y en este sentido, saber cómo y cuándo nuestras hijas deben hacer la primera consulta
ginecológica es muy importante para su futuro como mujeres, para que puedan vivir la
menstruación, la sexualidad, la maternidad y todo lo que vendrá de manera segura y plena.
La enorme mayoría de las adolescentes realiza su primera consulta cuando están a punto de iniciar
su vida sexual y quieren tener información sobre métodos anticonceptivos (casi siempre son sus
papás los que insisten en la primera consulta), pero lo ideal es que no planifiquen esa primera
visita sólo en función de esta variable, sino que vengan a la consulta ginecológica iniciada la
adolescencia, quieran o no iniciar su vida sexual.
E incluso lo ideal sería que lo hagan antes de su primera menstruación, porque a esa edad aún no
se produjo la primera menstruación y es un momento ideal para que el médico pueda explicar a la
niña de qué se trata esto, con el objetivo de que empiece a familiarizarse, que la acepte como un
proceso fisiológico, como una respuesta normal de su organismo, y no como algo terrible. El
acompañamiento de las mamás en esta etapa del desarrollo de sus hijas es esencial.
Además, a esta edad se puede realizar una evaluación de los caracteres sexuales secundarios
(desarrollo de mamas, vello púbico y axilar, etc.) e incluso poder diagnosticar a tiempo algunas
malformaciones que en muchos casos se advierten después de los 19 años, cuando las mujeres no
menstrúan y deciden consultar.
Y un párrafo aparte para los médicos: las niñas en esta etapa de su vida necesitan de un trato
amable, flexible y paciente. No podemos olvidar que los adolescentes evolucionan en crisis y que
la mejor manera de lograr empatía y continuidad en la consulta es saber escuchar y entender a la
persona que hay en cada paciente.